Prado de serpientes. Entre tantos adioses.

Prado de serpientes. Entre tantos adioses.

 

El primer libro de Rafael Morales, “Poemas del toro””(1943), incesantemente reeditado, inició la famosa colección Adonais y supuso un importante cambio de orientación de la poesía de su tiempo, por lo que Vicente Aleixandre lo calificó de “libro sorpresa, nuevo en el hondo sentido”.

Hoy recogemos en un solo volumen dos libros del poeta , que emprende en ellos nuevos rumbos, más íntimos , pero profundamente fieles a sus postulados de siempre: claridad con rigor de arte, hondura humana y sugestión expresiva. A todo ello y a su originalidad se ha referido el profesor Manuel Alvar cuando ha escrito que “como una explosión de claridades las palabras de Rafael Morales tienen la presencia virginal de una creación no gastada. Para mí aquí está el prodigio de sus hallazgos poéticos”. Y no menos entusiasta de la obra poética última  de Morales se ha mostrado el profesor Fernando Lázaro Carreter cuando ha escritor de “Entre tantos adioses” que se trata  de “una nueva y hermosa y triste y elegante y sencilla modulación de la melodía que , desde Manrique, resuena  por las más altas cimas de nuestra lírica. Removiéndome sentimientos y volviéndome al tiempo – medio siglo ya- en que Rafael Morales, cantor del toro, daba sus primeros pasos de artista, de gran artista de la palabra, me ha conmovido”.

 

La memoria

A veces la memoria

penetra en la absoluta pesadumbre del tiempo,

deshoja sus estratos de impávida dureza,

sus tercos pizarrales y sus noches,

y llega a los más tiernos países del recuerdo.

Entonces, si te dejas llevar por el silencio

y remontas los mapas de fugaces adioses

en busca de tu reino,

vuelves a ser el rey que retornó a su trono

en medio de una patria de ceniza.

Rafael Morales. Prado de Serpientes.

 

Soledad

La soledad

es una larga calle de diciembre,

es pronunciar tu nombre

cuando tú no me oyes,

la noche en las estancias

que abandonas,

el mundo desolado

cuando cierras los ojos

y me quedo sin patria.

Rafael Morales. Entre tantos adioses.