Ramón de Basterra. El resplandor de la locura

Ramón de Basterra. El resplandor de la locura

El resplandor de la locura

Ramón de Basterra fue, según Eugenio d´Ors el mejor poeta de su tiempo. Para el autor de la presente biografía, el bilbaíno Basterra, además de fino diplomático y brillante ensayista, fue un poeta original, muy diferente a los de su generación, que publicó en muy poco tiempo el total de su obra. Fue la suya “una poesía de pensamiento, alejada del romanticismo, traspasada de sus ideas sobre la filosofía de la historia, nada sentimental, norteña”.

Escribió numerosos artículos en la prensa  local bilbaína (“Euskadi”, El Nervión”, “El Pueblo Vasco” y “El Liberal”), a los que habrían de sumarse los aparecidos en la ya legendaria revista “Hérmes”.

En su ensayo “La obra de Trajano” describió la conquista de la Dacia por el emperador de la Bética, su labor civilizadora y el viaje que hizo Basterra por tierras rumanas al final de la primera guerra mundial, y en “Los navíos de la Ilustración” la difusión de las ideas de la Ilustración llevada a cabo por la Real Compañía Guipuzcoana de navegación en Venezuela y su repercusión en América. Probo suerte también en el teatro modernista en “Las alas del lino”.

“Tenía una presencia atractiva – dice Carande o Regino Escaro -, buen gusto en sus trajes, elegante en sus modales, amante de la aristocracia”El retrato que antecede se complementaría con otro apunte sentimental de “Juan de la Encina”, quien recordando su juventud dijo que Basterra “necesitaba a todo trance divertirse y para él todo era diversión: versos, viajes, comilonas, mujeres, . Todo menos el Derecho. Cuando el destino se hizo adverso comenzó a desvariar, pero”con tal superabundancia de ingenio y de visiones poéticas, que su desvarío, si desvarío era aquello, se revestía de grandeza y de luz”

Poeta que habla hábilmente de otro poeta, Blanco no elude el guiño sensual al mentar los amores tempranos de aquel aspirante a diplomático con Otilia, la rubia chica de Weimar, o aquellos otros vividos apenas en un suspiro con la romana de bellos y cálidos ojos negros, sin cuya mención el presente trabajo perdería parte de su encanto.

Carlos Bacigalupe. Director de la Colección

Articulo publicado en el periódico Bilbao sobre el libro: Pincha aquí